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El viaje


Caminé durante horas ,bajo la luz de la luna llena que iluminaba el valle de las sombras.

Finalmente encontre el lugar exacto donde poder cavar y allí en medio de la nada mas absoluta enterre mi corazón.

solo mientras navego vuelve a la vida, entre brumas de recuerdos, que en sustancia creo que no existen.

Precisamente por que son realidades en si mismos.











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domingo, 1 de noviembre de 2009

Un cuento de amor y hadas, el tragafuegos.


La hija del rey cumplió 16 años, para tal acontecimiento y como premio de sus padres a el maravilloso y prospero matrimonio que ella contraería un mes más tarde, organizaron una magnifica fiesta.
Invitaron a todos los reinos prósperos y cercanos, todos los nobles y prósperos comerciantes, estaban invitados a dicho evento.
Para ello trajeron a unos magníficos artistas, no escatimando costes, pues con la boda de su hija su reino iba a ser mucho más rico y prospero de lo que jamás habrían soñado.
Así llegaron malabaristas, múltiples y coloridos, danzarinas bellas de países exóticos, actores, trovadores y cuentacuentos, fueron invitados a ese castillo.
La princesa no obstante no estaba contenta, durante toda la fiesta y desfile de actuaciones, no parecía divertirse, aunque reía y con ademan coqueto bajaba los ojos cuando su futuro esposo, un apuesto rey del reino mas prospero y rico, la miraba.
Pronto salieron los dragones escupe fuego, así se llamaba una compañía formada por cuatro saltimbanquis de caras pintadas de colores y con cornamentas y cola, que aparentaban más que dragones demonios salidos del mismísimo infierno.
Tomaron la pista central del castillo, las lámparas se apagaron ante el estupor de la audiencia y comenzaron a encender las suyas, saltando aquí, tragaban el fuego y lo escupían después, mientras uno de ellos subido sobre unos enormes zancos jugaba con tres antorchas lanzándolas arriba y abajo, uno muy pequeño movía las antorchas de tal forma que parecían molinos mientras rugía gritando de un lado al otro.
Solo uno de los cuatro artistas permanecía fijo y serio en la pista, vestido todo de negro, camino muy serio hacia la princesa y se coloco delante de ella, coloco las dos manos cerradas frente a ella y esta con una sorpresa en su rostro y sin entender muy bien que pasaba, toco una de las manos con la suya momento en que el artista escupe fuego, la tomo la mano y se la beso.
Ella al contrario de lo que se pudiera pensar, sintió algo que jamás hubiese imaginado sentir y menos por un ser con una máscara y que escupía fuego, bajo la mirada no queriendo que nadie viera que se había ruborizado, el artista escupe fuego la tomo de la mano con fuerza, tanta que al hizo levantar de la silla y salir fuera de la mesa, la coloco en medio de la pista con el resto de artistas.
El prometido no estaba muy feliz y de hecho dos veces echo mano de su espada, el rey al ver aquello le pidió calma desconocía que quería aquel artista escupe fuego, pero una matanza en el cumpleaños de su hija no era un buen presagio y máxime cuando el había invitado a todos aquellos artistas, claro que no recordaba haber invitado aquellos escupe fuego, pero si estaban allí seria por su orden.
Se hizo un silencio, el más bajito encendió un círculo alrededor de la pareja, entonces el artista escupe fuego que no había actuado en ningún momento, se puso de rodillas y metió algo parecido a un anillo en el dedo de la joven princesa, momento en el que el prometió salto del otro lado de la mesa y de un tajo profundo la corto la cabeza, que cayó rodando hasta los pies de la reina.
Fue entonces cuando todo se apago, los gritos de las damas eran ensordecedores, cuando por fin los criados consiguieron encender de nuevo todos las lámparas de la sala, un espectáculo dejo mudos a todos el rey estaba de pie sostenía una cabeza, la de su joven hija, el prometido de la princesa salió del castillo protegido por sus hombres mientras en un estado de confusión no parecía comprender lo que había ocurrido.
De los cuatro artistas no quedaba rastro, tras aquel incidente una interminable guerra convirtió a ambos reinos en enemigos de por vida.
Más nadie, encontró jamás el cuerpo de la princesa.
Todos los artistas que actuaron aquella noche fueron ajusticiados, daba igual que fuesen culpables o inocentes todos ellos fueron culpados por aquellos escupe fuego, de los que jamás se supo nada.
Yo como trovador, solo os digo que si hubieran mirado bien, hubiesen visto salir por la puerta principal a los traga fuegos y la princesa iba de su mano, con cabeza claro.
Que aquel traga fuegos, solo era un rey rival y que jamás imaginaron cual, pero la guerra de ambos reinos le vino muy bien, en cuanto a la princesa, si la hubieran preguntado por un extraño trovador que todas las noches cantaba bajo su balcón, quizás toda esta historia se hubiese evitado.
Las hadas del reino le regalaron amor a la princesa, al rey una cabeza de turco y al prometido una guerra.
En cuanto a la princesa no fue mala hija, solo que mejor morir que casarse por dinero para papa y mama.

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