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El viaje


Caminé durante horas ,bajo la luz de la luna llena que iluminaba el valle de las sombras.

Finalmente encontre el lugar exacto donde poder cavar y allí en medio de la nada mas absoluta enterre mi corazón.

solo mientras navego vuelve a la vida, entre brumas de recuerdos, que en sustancia creo que no existen.

Precisamente por que son realidades en si mismos.











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Azrael

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MADRID

lunes, 31 de agosto de 2015

UNA HISTORIA DE BRUJAS, 1º CAPITULO.




Una historia de brujas.
Hace ya muchos años que comenzó nuestra historia, solo que yo solo voy a contar la parte final de la misma.
Tampoco se trata de una historia que englobe al mundo entero, la mayoría de las historias ni siquiera lo hacen.
Lo cierto es que esta historia es una historia simple y llanamente, de brujas, en concreto de cuatro personajes.
Al igual que los cuatro elementos, forman parte de la naturaleza la magia también lo hace, esta historia tiene lugar en Madrid, en concreto en un barrio llamado Vallecas, aunque hay cientos de barrios y lugares donde puede transcurrir las historias, esta permítanme que se la cuente de aquí, de mi barrio, es una historia de aprendizaje y superación, de magia pura y dura, sin más ni más.
Eso sí, toda buena historia tiene que tener buenos y malos, y sobre todo, tratándose de mis amigas las brujas, de magia, mucha magia.
Capitulo 1- El Agua- Azulaida.
Hace ya 60 años que comenzó esta historia, comenzó en un Madrid, devastado tras la guerra civil, con hambre, sueños rotos, etc.
Cuando Azulaida nació, lo hizo en una familia que aunque con mucho amor, también tenía mucha hambre, mucho miedo.
Siendo la menor de 8 hermanos, su padre estuvo encarcelado contrayendo el Valle de los Caídos, en el Escorial, mientras esto ocurría, la familia del padre de Azulaida, no pudiendo pagar la casa que tenían en Cuatro Caminos, tuvo que irse a la de Ríos Rosas, para poder sobrevivir, una casa más pequeña, pero que al año de estar su padre encarcelado tuvieron que revender por un precio ínfimo para poder sobrevivir, yéndose a vivir a la casa de su abuela, una pequeña buhardilla de 90 metros cuadrados en el centro de Madrid.
Aunque papa tenía dinero, luchar en un bando perdedor es lo que tiene, cuando llego a Valencia para salir de España, fueron capturados, mala señal, después de aquello, la familia y el sobrevivieron gracias a un hermano seguidor del régimen, y una mujer a prueba de balas.
Azulaida, no fue llamada así, la llamaron Teodora, como su abuela, un nombre muy recio y bonito en una niña que de haber sido diferente el resultado de la guerra no hubiera tenido que escuchar como acusaban a su madre de que su padre estuviera en la cárcel, ni ver como tenían que buscar carbonilla en los basureros.
Azulaida la costo entender que la condición de su madre era humilde, tanto que no sabía leer ni escribir, mientras que su padre había formado parte de una familia con propiedades, la abuela de Azulaida no la quería, ella era muy guapa tanto como su madre, mientras que sus dos hermanas mayores eran más parecidas a su padre, y su abuela se desvivía por ellas, Azulaida aprendió a vivir sin el cariño de su abuela, un padre ausente, dos hermanas que la querían, una madre que tras su nacimiento fue diagnosticada con un cáncer y de la que solo recordaba sus ojos vidriosos, y las medicinas.
Había algo mas, algo que solo ella veía, los seres que su madre atraía, unas veces eran buenos y otras no, pero aprendió a escucharlos, y a canalizarlos.
Cuando su padre salió de la cárcel, con el dinero de la venta, se compraron un terreno en Vallecas, allí se decía que si construías por la noche no te tiraban la casa por el día, así que compro un terreno grande, y comenzó a construir.
Azulaida, aprendió a hacer masa para pegar ladrillos, a poner azulejos, a tirar pasta, a nivelar, y mientras sus hermanas mayores iban a trabajar para ganar sustento, ella ayudaba a su padre y a los 5 chicos que se quedaban allí.
Azulaida odiaba estar allí, salía a la calle y veía a gente haciendo casas y robándose los materiales, había algunos que al no tener hacían sus casas como una cueva, otros las hacían de madera, hasta que iban haciendo las paredes, no había calles, solo barro y hambre, cuando la madre de Azulaida empeoro, su segunda madre se saco el titulo de practicante para poder poner las inyecciones de morfina a su madre, lo hizo mientras trabajaba cosiendo al igual que su hermana mayor.
Azulaida aparte de los muertos y el hambre sentía que algo la había sido negado y así un día en que estaba sentada después de comer viendo como su padre y sus hermanos ponían ladrillos,  fue a ver a su madre, al lado de su cama había un hombre era muy oscuro y siniestro, se dirigió a ella directamente pero no la llamo por su nombre, uso un nombre llamado Azulaida, ella le reconoció, aunque no le había visto nunca, aquel ser la hizo un gesto para que lo siguiera, y ella lo hizo, de hecho salió por detrás sin ser vista, aquel ser la hizo caminar por una zona que no conocía de lo que ahora se conocía como El Cerro del Tío Pio.
La parte a donde fue era una zona llena de casas de arena, una zona más allá de donde se había ido su tía a vivir,
El ser oscuro entro en una cueva de arena de la que colgaba una cortina de florecillas, azul, que más parecía un mantel viejo, ella le siguió, dentro una mesa camilla y una lámpara de aceite sobre la mesa, daba luz a aquella sala sin ventanas una cortina al fondo dejaba ver que había más habitaciones hacia el interior de la montaña, iba a salir cuando reparo en una bola sobre la mesa, era una enorme bola de color transparente, algo extraño que no pegaba ni con la chabola ni con la sala, ni con nada, ella miro dentro y vio a una mujer que la miraba, pero ella vio en esa mujer a ella misma, pero rubia, con unos cabellos largos y dorados, una mujer que la sonreía,  una voz la saco de su embelesamiento, era una voz ronca de mujer que la asusto y la hizo salir corriendo chocando contra otra mujer que era casi tan ancha como la puerta por la que había entrado.
Entonces fue cuando las mujeres la hablaron, primero la de la puerta:
-          ¿Dónde vas niña? – la voz son-p ronca y rota, si su voz hubiera  sido un tronco cortado por un serrucho, o eso la pareció a Azulaida, la segunda mujer la que estaba sentada en la mesa y que Azulaida no había visto hasta que hablo, o eso parecía que la había hablado, aunque realmente solo había dicho un nombre
-          ¡Azulaida!- lo repitió varias veces- la mujer de la puerta la cogió del brazo y la acerco a la luz- sus ojos se agrandaron y mirando la bola, la soltó de golpe.
-          ¡el me trajo!- dijo Azulaida señalando a la sombra que había junto a la segunda cortina de aquella pequeña habitación, la mujer de la puerta se giro y sus ojos quedaron espantados, o por lo menos su cara fue de terror durante unos segundos, después hizo un gesto  y la mujer de la puerta trajo una silla, y se la puso a Azulaida.
-          Te estábamos esperando desde hace siglos, tu alma fue maldita como Gitana y por eso has venido como paya- dijeron las mujeres casi a la vez- Azulaida miro a la mujer de la bola  era bella rubia y de ojos verdes, pero sus ojos mostraban una sombra, Azulaida pregunto- ¿ que la pasa? ¿quién es? ¿Por qué me llamáis de otra forma?- las mujeres la contaron que ella en otra vida fue una gran señora de la magia, que su venida fue indicada hace tiempo, pero también que había sido condenada por los magos del concilio a no poder usar magia, si lo hacía en su próxima vida, tendría que enfrentarse al consejo, aunque en este plano de existencia tenía que hacerlo como humana  y el consejo también si venían a pararla, la contaron que tenía que parecer hambre por lo que había hecho en la otra vida, que tenía que ser pobre y sufrir, por el daño que hizo.
-          Luego las mujeres la acompañaron a la puerta y la dijeron que no olvidara que tenía que purgar su mal.
Azulaida, se fue medio llorando, mientras el ser en sombras la seguía, de pronto cerro los puños y le dijo no pienso pasar hambre no lo merezco no se que hice pero yo nací para ser una reina, el ser oscuro sonrió con una mueca terrorífica y la dijo,-yo te ayudare-. 

domingo, 16 de agosto de 2015

Bajo la soga cuelga




Observan con ojos de sangre,
Hace tiempo que deje de respirar,
Balancea el aire mi cuerpo,
Sin vida o con ella,
Siempre me balanceo el aire,
Un pequeño crujido,
Con sus ojos de sangre me observan,
Temerosos de que siga allí,
Solo soy un muerto más,
Mientras el viento me enreda,
Mientras las nubes se dispersan,
Para que el sol me caliente,
Observándome de cerca,
Solo soy un cadáver
Que bajo la soga cuelga. 

martes, 4 de agosto de 2015

CURRANTE




Soy de la generación que no tuvo dinero para estudiar,
La que está abocada al fracaso,
La que nunca será nada,
Bueno si será,

Currante.
Eso me convierte en alguien explotada,
Que solo sirve para servir,
La primera en ser desterrada,
La que no vale para nada,
La que nunca será nada,
Solo una gran y entrañable,

Currante,
Soy la que siempre es invitada para hacer bulto,
No se me invita pero si no asisto se me extraña,
La que se paga el convite en la boda,
Criticando si no voy,

currante,
Pero si me quedara parada,
Nadie me ayudaría a salir,

Sin embargo yo de ser solidaria.


domingo, 2 de agosto de 2015

Mareas



Veo atreves del espejo,
Y veo la luna,
Azul, inmensa  y profunda,
Sobre él las aguas del mar,
Mecen las olas su ilustre reflejo,
Mientras un cangrejo la mira
Discreto en la orilla del mar,
Luna de azules colores,
Marcando los sones,
Del hombre en la tierra,
Tú inmensa y fría,
Marcas las mareas de esta nuestra vida,
En lo más oscuro del océano,
Cantan las ballenas su tatarata,
Y una nube que surca los cielos,
Mete en el mechero,
La ruda verdad. 

sábado, 18 de julio de 2015

ponzoñoso




Ponzoñoso aquellos ojos que me observan,
Nacen en las entrañas del averno clavos ardientes,
Que me lanzan una y otra vez su ponzoña,
Salvajes engendros que quieren tener lo que yo tengo,
La magia nace en mí y se esparce por mis actos,
No es un don que se compre cuan bolso de moda,
La magia esta en cada ser que camina,
En cada planta que nace,
En todo y en nada pues.
Observa la calma del sapo,
No teme pues sabe que quien lo intente tocar,
Lamentara su gran error,
Observa su mirada confiada,
Confía en su mirada,
Pues es una lección de vida. 

jueves, 9 de julio de 2015

Roto




Roto,
Pequeño muñeco de trapo,
Que lloras en una esquina,
Acabaras tirado en la basura,
Carne de vertedero eres,
Roto,
Sin arreglo y sin cariño,
Aquellos que jugaron contigo,
Se cansaron de romperte,
Tirándote lejos donde no molestes,
Roto,
Alguien en su corazón de ángel,
Te recogerá,
Con paciencia te cosera,
Te dejara como un muñeco,
Zurcido y viejo,
Pero volverás a vivir,
En algún rincón del corazón de un niño,
O puede
Solo puede,

Que las gaviotas te saquen los ojos en el viejo verteder

o.

sábado, 4 de julio de 2015

Ah, sí, la Pasión.



Observa la quietud del agua,
En el centro mismo de la gran esmeralda,
Unos se llaman dioses,
Otros se llaman hombres,
Pero hay algunos que son considerados,
Masa,
Yo no soy masa soy observadora,
Soy versadora,
Una realidad oculta en lo más profundo,
Acércate y observa que hay en lo más profundo,
De esta realidad,
Una realidad que no es bonita,
En la que los usurpadores se quedaron con lo nuestro,
Nos pisaron,
Nos robaron,
Nos manipularon,
Pero en la quietud de la gran esmeralda,
El que todo lo ve
Todo lo sabe,
La mentira tiene las patas cortas
La verdad puede ser fea,
Pero es cierta.
Neo que pastilla eliges?


Ah, sí, la pasión.

domingo, 14 de junio de 2015

El Pago.



Hacia frio aquella mañana, a pesar que estábamos en un mes de Julio, ambas tenían frío.

Habían dormido acurrucadas en aquel cuartucho, de mala muerte, pero habían tenido mucha suerte.
Si la suerte hacia dos días había llamado a su puerta, una suerte extraña que las había sacado de la calle donde se prostituía una de ellas y de la acera donde la otra pedía, las había sacado del callejón donde dormían justo detrás de un sillón abandonado, había ido cogiendo muebles y demás, más que nada desde que a Felipa la habían metido en aquel hospital con una neumonía y el ingreso había caído en Marisa la que pedía.
Habían tenido que dejar el piso de alquiler de Méndez Álvaro y se habían ido al callejón, de detrás del parque de Tierno Galván, allí a partir de las 3 hasta las 5 podían dormir, y justo era el momento en que Marisa se ponía en acción para ir a por la droga.
Era la rutina de su vida, desde con 21 años se dieron cuenta de que eran adictas a la droga, fue justo cuando Marisa se quedo sin trabajo en la agencia de limpiezas y a Felipa, la echaron de su casa.
No comenzaron muy jóvenes, fueron más bien tardías, a eso de  los 18 años, pero las gusto a las dos.
No eran amantes, eran amigas, a Felipa su padrastro la pegaba sin compasión y aunque ambas estaban en el colegio de monjas, cuando este acabo con 18 años, lo único que las quedaba era vivir y divertirse.
A Felipa las monjas la metieron a trabajar en la limpieza, de colegios, y Marisa estaba abocada a ser camarera como su madre, la madre no podía ocuparse de sus dos hijas así que  las monjas se ocuparon de ellas, Carmen y María Luisa (Marisa).
Empezaron como se empiezan las cosas, con un pues porque no, y ahora con aquel golpe de suerte, podían volver a tener por lo menos una habitación, otra vez.
Solo tenían que grabar una película, en ella ambas hablaba de su callejón y luego iban a ir a un lugar donde las iba a llevar el equipo de grabación, era un documental sobre la droga o algo así.
Y las habían pagado anticipadamente una parte, pero antes de ir a grabar debían entonarse, más que nada para estar bien y no temblar con el mono de no haber tomado nada.
Siempre iba a comprar Felipa, era más avispada, mientras Marisa se arreglaba para trabajar.
Ese día sin embargo fueron las dos, tenían mucho dinero encima y no iban a dejar que alguien las atracara, ya se sabe no hay honor entre ladrones ni entre adictos.
Cuando regresaron al callejón, ya estaba el equipo de cámara ( solo había uno) grabando, las saco a las dos sentadas en el sofá abandonado como ellas, en aquel callejón, contaron como las había enganchado y por qué, dijeron que era su mejor amigo y que sabían cuál era el final del camino.
Hablaron de sus vidas, e sus miedos, de sus muertes y de sus perdidos sueños.
Cuando llegaron al medio día, la cosa cambio, el director la subió en la camioneta y las dijo que ahora empezaba la ficción.
Pero la ficción, era un lugar a las afueras, una casa vieja y abandonada las esperaba, y allí, las dejaron allí encerradas y las dijeron que a la mañana siguiente con luz las filmarían.
Se quedaron tranquilas, pero al irse aquella gente, ellas vieron cosas que no debían estar, cámaras en las esquinas, extraños símbolos en el suelo, y en las paredes.
Justo a las 12.00 de la noche, una enorme mano salió de uno de los símbolos y las dos chicas que se habían colocado para soportar el miedo, fueron llevadas al interior de suelo, pero sin dolor, sin gritos, sin angustias.
Ambas fueron llevabas a otro mundo.
Al días siguiente el equipo de grabación volvió y recogió el equipo y las cámaras, miro cada milímetro y llevo la película a una multinacional, allí la dejaron justo en medio de una sala de reuniones, con una junta internacional que observaba por una enorme pantalla, la imagen se introdujo en una pantalla por medio de un extraíble, y todos miraron, unos con terror y otros con autentica fascinación.
Pero en aquella película, salían ciudades de todas partes del mundo, y todos mostraban a dos personas en distintos lugares siendo absorbidas por aquella mano.
Al final de la película, una voz decía, hasta el año que viene caballeros recuerden dos más. 

martes, 2 de junio de 2015

tras el espejo




Tras el espejo sus ojos escrudiñan el horizonte.
Tras los reflejos del espejo,
Los ojos sin alma claman
Buscan su pera imperfecta,
Mirando en el corazón del desventurado,
Buscando con su envidia,
Lo que no es d ellos,
Es de nosotros los que frente al espejo,
Nos vemos reflejados y con terror,
Vemos lo ojos de detrás observando,
Aquellos que nos quitaron lo nuestro,
Que se creen con derecho a dañar,
Sin ser dañados,
Tras el espejo no ve,
Porque ahora ya no puede,
Ya que ese espejo ha sido borrado. 

bajo la luna.



Un camino sinuoso junto al río
La luna llena ilumina un valle,
Sigue tu camino vagabundo inconstaen
Que tu alma sea semblante
De llanas palabras de amor,
Mientras los paramos se nublan,
Por los ojos de la vida corren caminos
Ya habidos y sin hacer,
Se hacen los caminos de los hombres,
Pero tu alma sigue en alquel,
Valle esperando que todos se levanten,
Bajo el peso de la solitaria figura,
Una voz interior que te recuerda que una vez,
Fuiste otro,
Que alguna vez llegaste al rio,
Bajo la luna llena
Tus penas son solo sombras del valle,
Donde los que una vez se durmieron,
Ahora despiertan a la vida en gritos,
De letras no dadas.